El IDEAM publicó su Informe de Predicción Climática a corto, mediano y largo plazo (febrero–julio de 2026), una guía clave para planear siembras, manejo de praderas, riego, fertilización y control sanitario. El reporte indica que las condiciones frías tipo La Niña persisten, pero con alta probabilidad (≈75%) de transición a condiciones neutrales durante el trimestre enero–marzo de 2026.
Qué se espera en lluvias (lo que más le pega al productor)
- Febrero 2026: predominan lluvias cercanas o por debajo de lo normal en buena parte de Colombia, con déficits leves a moderados en Caribe, sectores Andinos, Orinoquía y gran parte de la Amazonía. Se estiman reducciones típicas de 10% a 30%, y descensos más marcados en Orinoquía occidental y zonas puntuales del nororiente andino.
- Marzo 2026: el IDEAM proyecta un comportamiento más húmedo en amplias áreas (especialmente Andina y Orinoquía), con incrementos de precipitación en varios departamentos.
- Febrero–abril 2026 (trimestre): comportamiento variable, con tendencia general a valores cercanos o por debajo del promedio, pero con marzo destacándose por mayor humedad en varias regiones.
Temperatura: ojo con estrés en cultivos y animales
El informe anticipa anomalías positivas de temperatura entre febrero y julio, con incrementos que podrían llegar hasta ~2°C en algunas regiones, especialmente hacia mayo–julio.
Recomendaciones prácticas para finca (aplicables a la mayoría de sistemas productivos)
- Agua: priorice reservas (tanques, jagüeyes, canales limpios), calendarice riegos por demanda y proteja fuentes.
- Suelo: refuerce cobertura/mulch y materia orgánica para reducir evaporación y golpes de calor; evite labranza agresiva.
- Ventanas de manejo: aproveche febrero (más seco) para labores de mantenimiento, control mecánico y aplicaciones cuando aplique; prepárese para marzo con drenajes y manejo preventivo de enfermedades por humedad.
- Ganadería: plan de forrajes (heno/ensilaje), sombras y agua disponible; ajuste cargas si la pradera se desacelera.
Para Campeón Agropecuario, este tipo de pronóstico es una oportunidad de acompañar al productor con decisiones “a tiempo”: nutrición, manejo de suelos, soluciones de riego/almacenamiento y estrategias sanitarias alineadas al clima esperado.

